Estudiar gastronomía transformará tu futuro

Escoger una profesión es una de las decisiones que genera más dudas entre los jóvenes, precisamente porque deben escoger una dirección hacia la que enfocarse muy pronto y tienen miedo a equivocarse. A menudo, los jóvenes no saben si aquello que en ese momento les motiva podrá satisfacerles de por vida o será algo transitorio. El sector de la gastronomía no se encuentra exento de esta circunstancia, ya que ser chef es una profesión exigente tanto en horarios como en la implicación personal que reclama. Aun así, el chef del siglo XXI tiene la capacidad de concentrar muchas de las habilidades y actitudes necesarias en el mundo laboral actual, y es, gracias a eso, una de las profesiones más interesantes del momento si el aspirante a chef consigue prepararse adecuadamente para ella. Convertirse en chef es una palanca para el desarrollo personal y te servirá para el resto de tu futuro profesional, estés vinculado al sector gastronómico o cualquier otro sector al que decididas dedicarte.

  1. Formarse es desarrollarse personalmente 
    1. Liderar cocinas generando confianza y respeto 
  2. La creatividad, motor de innovación
    1. La responsabilidad social en la cocina
  3. La cocina como pasión por el conocimiento 

En los últimos años, los cocineros han pasado de ser profesionales que ofrecían un servicio y pasaban totalmente desapercibidos, a convertirse en el centro de atención de los medios, a ser útiles cada vez en más ámbitos de la sociedad y en algunos casos incluso a convertirse en personajes públicos apreciados por todos. La profesión se ha transformado en muchos aspectos, ya no es suficiente con saber cocinar y los cocineros necesitan adquirir un conjunto de nuevas habilidades sociales y creativas para tener éxito profesional.

Alumnos del Culinary Institute of Barcelona en un Challenge

Formarse es desarrollarse personalmente  

La formación tradicional fue diseñada en el contexto de la Revolución Industrial para generar trabajadores eficientes que cubrieran las nuevas necesidades del mercado que aparecían con los nuevos desarrollos técnicos. Hoy, el contexto ha cambiado radicalmente y la facilidad de acceso al conocimiento que proporcionan las nuevas tecnologías hace que muchas de nuestras preguntas sean contestadas al momento a través de un dispositivo móvil y, por ello, la formación puede ocuparse también del desarrollo de habilidades y actitudes personales que no se habían tenido muy en cuenta hasta ahora, pero que cada vez son más necesarias. 

Liderar cocinas generando confianza y respeto

Tradicionalmente, el personal de una cocina se ha regido bajo una disciplina casi militar. Los gritos en una cocina se han visto como necesarios y la autoridad como indiscutible. Recientemente, han aparecido un conjunto de chefs como Joan Roca o Andoni Luis Aduriz que entienden que fomentar el atrevimiento y la creatividad en el trabajo en equipo es clave para tener un equipo motivado, cohesionado e innovador. Demuestran que es posible un liderazgo diferente basado en ganar referencialidad por medio del respeto mutuo entre empleados y el fomento de su creatividad libre de la rigidez y la agresividad que debería ser cosa del pasado.

En el Culinary Institute of Barcelona pensamos que es vital formar a nuestros alumnos en habilidades como el liderazgo, el trabajo en equipo o la toma de decisiones, ya que de esta manera formamos personas preparadas para asumir retos, construir relaciones de confianza con sus colaboradores y tener iniciativa para mejorar su entorno de trabajo. Así, facilitamos el empoderamiento personal de nuestros alumnos, haciendo que pasen de ser mano de obra que se limita a replicar recetas a convertirse en profesionales capaces de ser útiles en los procesos creativos y la evolución de sus puestos de trabajo. 

La creatividad, motor de innovación

En un mundo incierto y en constante cambio como el actual, replantearse la manera que tenemos de hacer las cosas y tener la mente abierta al cambio es vital para saber adaptarse a los nuevos tiempos y no quedarse atrás. La creatividad se ha vuelto muy importante en el mundo laboral y empresarial. Herramientas que provienen del mundo del diseño gráfico e industrial como el Design Thinking han permitido generar procesos de detección de las necesidades e inquietudes del cliente para después diseñar y prototipar un conjunto de propuestas de resolución a partir de herramientas creativas

Muchos restaurantes ya están dedicando parte de sus esfuerzos a hacer jornadas de creatividad en las que se elaboran nuevas propuestas gastronómicas a partir de la prueba y el error y el trabajo en común. El CIB ha entendido que para responder a estas necesidades del mercado laboral necesita devolver a sus estudiantes el derecho a equivocarse, entendiendo que estigmatizar el error mata la creatividad y estableciendo mecanismos de control de estos errores para que se aprenda de forma eficaz de ellos. El esfuerzo no debe estar reñido con el goce y la mejor manera de producir talento y originalidad es permitiendo llegar a los objetivos a partir de la libertad de acción.

La responsabilidad social en la cocina 

La creatividad ligada a la responsabilidad social permite a la cocina realizar importantes contribuciones a los hábitos y la perspectiva de las sociedades. Innovar en cocina es a menudo sinónimo de reivindicar la protección del medioambiente, la recuperación y protección de especies, la cocina de proximidad o la dieta saludable. La alta cocina pide a los cocineros que tengan interés constante por formarse, por investigar en las cuestiones que le preocupan y por buscar la manera de vincular esas ideas a su cocina. La formación debe fomentar esta mirada multidisciplinar que facilita la interconexión de personas y sectores a través de las nuevas tecnologías.

Alumnos del Culinary Institute of Barcelona presentando un proyecto

La cocina como pasión por el conocimiento

Un chef que sepa documentarse y sepa expresarse ante el público podrá acceder más fácilmente al reconocimiento y dispondrá de unas habilidades que le servirán para tener más cerca el éxito en todos sus proyectos profesionales y personales. No hay conocimiento que sobre y todo aquello que sepas de otras disciplinas como el arte, las humanidades o la ciencia te servirá para enriquecer tu propuesta gastronómica y tu discurso acerca de la cocina. A su vez, todas estas habilidades que son indispensables para la gastronomía del siglo XXI dan al cocinero una capacidad de desenvolverse en el mundo que le acompañará a lo largo de su vida, se siga dedicando a la cocina o emprenda otros caminos laborales o personales. 

Muchos cocineros han llegado a dedicarse a la cocina profesionalmente por azar o por obligación y se han apasionado por un mundo que siempre había estado ahí pero que no le habían prestado suficiente atención. La cocina es omnipresente, todos tenemos que comer pero no todos nos paramos a pensar con suficiente interés en todo lo que implica el hecho de cocinar. La cocina es una de las puertas de entrada más intuitivas a la creatividad porque todos tenemos un espacio mayor o menor en nuestra mente acerca del producto, de las técnicas o de las corrientes de la cocina actual y tradicional. Solo tenemos que cultivar una determinada mirada que nos permita ser creativos y jugar con estos elementos. En el CIB buscamos constantemente fomentar esta mirada atenta al mundo que nos rodea y una vez los alumnos la interiorizan jamás les abandona y cada vez la practican en más aspectos de sus vidas. 

Estudiar para ser chef hoy debe ser sinónimo de desarrollar habilidades como el liderazgo, la comunicación, el trabajo en equipo o la creatividad, habilidades que son útiles en cualquier profesión.

Actualmente, estudiar para ser chef es una palanca para el crecimiento personal. 

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