¿Cuántos años dura la carrera de gastronomía?

La oferta de formación gastronómica es amplia y su duración depende de muchos factores. Existen cursos de semanas, de pocos meses, o incluso de 3 o 4 años. Tradicionalmente, una formación completa para chef solía durar varios años, pero a menudo esa formación clásica terminaba por ser un proceso tedioso de repetición de técnicas y recetas que se alargaba innecesariamente. Estudiar para ser chef pide un alto compromiso de trabajo autónomo, ya que muchas de las técnicas puramente culinarias necesitan de repetición para dominarlas y el tiempo de aprendizaje a menudo varía mucho de un alumno a otro en función de sus facilidades o intereses. 

La metodología del CIB que te prepara para ser chef en un año con ventajas competitivas y con posibilidad de especializarte.

En el Culinary Institute of Barcelona, concentramos la formación presencial en aquel conocimiento clave de productos, técnicas, habilidades y actitudes que dan una formación completa al chef profesional y consideramos que el alumno debe aprovechar el tiempo en el que esté estudiando para ir definiendo, si quiere, aquello en lo que se va a querer especializar. El curso del CIB que te prepara para ser chef profesional dura 11 meses, 8 meses de clases teóricas y prácticas, 6 horas al día, 5 días a la semana y se complementa con 3 meses de stage en un restaurante de alta cocina, pero el estudiante que lo desee puede llegar a pasar hasta 4 años en la escuela realizando cursos de especialización culinaria y de gestión de restaurantes.

Nuestro método pedagógico permite aprender más en menos tiempo gracias a sus sesiones prácticas y enfocadas al contexto profesional. Entendemos que es vital estar preparado cuanto antes para enfrentarse al mundo laboral que es el objetivo principal de toda formación y que debe de estar siempre presente. Los estudios deben facilitar la rápida inserción en el mercado laboral, no retrasar su llegada sin una fuerte justificación. El verdadero conocimiento se aprende a través de la experiencia.

  1. Ser chef es una manera de ver el mundo 
    1. Cada sesión es un acontecimiento único
  2. Muchas posibilidades en un solo programa culinario 
  3. La formación debe ser dinámica y participativa 
    1. Una formación con el foco en el mercado laboral 

Alumnos del CIB en una salida de aprendizaje en el campo

Ser chef es una manera de ver el mundo 

Es un error común considerar que un/a chef solo es chef durante el tiempo en que estás trabajando en una cocina. Un buen cocinero o una buena cocinera, no deja de serlo nunca y entiende su profesión como una manera de vivir. Para ser un buen chef es importante conocer los producto, dominar las técnicas, y conocer las tendencias en gastronomía y sus diferentes contextos. Es por eso que en el CIB enseñamos a entender la cadena de valor, a través de nuestras salidas de campo, visitando al agricultor, ganadero o productor, hablar con cocineros profesionales o asistir a restaurantes y analizarlos desde el punto de vista del restaurador y del consumidor. 

Les animamos también a practicar en casa las técnicas y experimentar todas las combinaciones que se le ocurran con aquello que aprenden. No creemos en una formación culinaria en base a recetas y enseñamos toda la gamma de productos de los que puede disponer, las técnicas que puede aplicar y los contextos sociales, históricos y nacionales que dan forma y sentido a ambos.

Estas tres patas; producto, tecnología y contexto definen la cultura de aprendizaje CIB, son los tres ejes principales que permiten un visión global y integral de la carrera de gastronomía. Dotamos de este modo al alumno del conocimiento necesario no solo para poder cocinar y interpretar una receta sino para poder entender cada producto, todas sus posibilidades y poder crear platos propios y propuestas gastronómicas originales. 

La creatividad es un elemento importante y que da sentido a todo el plan de estudios. Por eso, las herramientas y el producto que se ofrece al alumno son individuales, para que pueda conocer, probar y testear sus propias ideas culinarias en nuestras cocinas y elaborar sus propios platos sin miedo a equivocarse desde el primer día.  De esta manera, el alumno aprovecha mucho más el tiempo que pasa estudiando y puede consultar sus ideas y dudas con los profesores de la escuela que son profesionales del sector. Poder tocar, oler y probar el producto de cerca y de forma individual facilita al futuro/a chef la capacidad de conocer mejor las bases de la cocina y su aprendizaje se acelera considerablemente.

Cada sesión es un acontecimiento único 

El año que pasa en el CIB, aunque pasa rápido, es un año muy intenso, en el que no dejan de ocurrir cosas y ningún día es igual que el anterior. Durante el Programa Chef de Alta Cocina el alumno asiste a más de 500 sesiones y cada una de ellas es considerada un acontecimiento que responde a cumplir un objetivo concreto o satisfacer una necesidad formativa del alumno. No hay dos sesiones iguales. 

Un curso de cocina es un punto de partida excelente para emprender la larga carrera de chef y adquirir las actitudes que le permitirán seguir aprendiendo siempre, tratando así de no dejar nunca el proceso de formación por cerrado. La cocina está en constante evolución y los contextos no paran de cambiar. El cocinero no puede dejar de investigar para poder encontrar su camino y mejorar continuamente. En el CIB animamos a los alumnos a encontrar sus intereses personales y especializarse en ellos y por eso apelamos a la autonomía del estudiante para buscarlos, pero también diseñamos los stages en restaurantes de alta cocina, que pueden ser de 3 o de 6 meses, adaptados a las necesidades de cada alumno y mantenemos un contacto de tutorización de manera habitual para acompañarlo en sus prácticas, ayudándole a aprovecharlas. 

Instagram del Culinary Institute of Barcelona

Muchas posibilidades en un solo programa culinario

Son muchas las razones por las que alguien decide estudiar gastronomía. Algunos alumnos ya son cocineras o cocineros pero quieren profundizar en sus conocimientos, otros no han cocinado nunca e inician en la profesión a través del curso, siendo esta su primera experiencia formativa superior o viniendo de otras profesiones. Un alumno puede querer aprender a cocinar para ser cocinero de restaurante o para dirigirlo, para emprender un negocio vinculado a la gastronomía o para dedicarse a la divulgación y formación en cocina.

En el CIB tenemos muchos de estos perfiles en un mismo programa gastronómico y la formación es valida para todos ellos. Esto es así porque entendemos que cualquier persona que quiera formarse en cocina debe poder ser creativo con el conocimiento del que dispone, debe tener conocimientos de gestión del negocio, de liderazgo y de trabajo en equipo para poder emprender o gestionar negocios gastronómicos y debe ser capaz de conocerse a sí mismo, saber sus limitaciones y como puede mejorar o a quien debe acudir. Disponemos de un conjunto de sesiones extras, el programa Start, para practicar las técnicas básicas de cocina y acelerar el avance en el aprendizaje inicial, pero el objetivo principal del curso es dotar al alumno de todas las herramientas necesarias para ser plenamente competente en el mundo de la gastronomía.

En un contexto frenético como el actual, la flexibilidad es muy importante y la formación debe adaptarse a las necesidades y disponibilidad de cada alumno, el hecho de tener la formación seccionada en distintos programas hace que cada alumno pueda escoger cuando quiere ampliar sus estudios o cursar su stage. El CIB es una escuela internacional y algunos alumnos regresan pronto a sus lugares de origen a materializar en ellos todo lo que han aprendido y otros encuentran su lugar en Barcelona gracias a su estancia en la escuela y deciden formarse con nosotros durante más tiempo, justo después del Programa Chef de Alta Cocina o cuando ya han tenido su primera experiencia profesional. 

Alumnos del Culinary Institute en una sesión teórica

La formación debe ser dinámica y participativa

En cualquier formación el estudiante tiene tendencia a acomodarse, a tener una posición pasiva ante el profesor, tal vez tomar notas, y esperar el día del examen para demostrar lo aprendido. En el CIB, creemos que la mejor manera de aprender es participando de las clases, interactuando con el producto y teniendo la libertad para ser creativo desde el principio de los estudios. Tanto en las clases centradas en los contenidos como en las demostrativas y las prácticas, pedimos a los alumnos que se impliquen en las clases y participen de las mismas. Ponemos las sillas en circulo y eliminamos la tendencia a la pasividad de las mesas más alejadas del profesor en una aula. El objetivo es crear una atmósfera adecuada para que los alumnos puedan aplicar los conocimientos que aprenden tan pronto como sea posible, en las mismas aulas o en sus puestos de trabajo.

Nuestra metodología está diseñada de tal forma que cada día se compaginan sesiones teóricas con sesiones prácticas y sesiones demostrativas y a las pocas semanas de empezar, los alumnos ya están creando platos muy elaborados. La evaluación se realiza en base a retos en los que se pone en práctica todo lo aprendido hasta entonces, pidiendo al alumno que de sentido y cohesión a todo el conocimiento aprendido en cada una de las materias. Esta forma de enseñar permite que el proceso de aprendizaje sea exponencial y que el alumno tenga siempre presente la dimensión práctica y creativa de lo que aprende.

Hemos apostado por mantener una formación 100% presencial, entendiendo que la formación online de cocina tiene muchas carencias como la posibilidad de tener siempre a mano una gran variedad de productos y la tecnología de una cocina profesional. Actualmente estamos implementando entornos digitales híbridos que refuerzan el proceso de enseñanza con contenidos complementarios, pero sin la presencialidad el aprendizaje seria mucho más lento y incompleto. 

Una formación con el foco en el mercado laboral 

En gastronomía especialmente, gran parte del conocimiento verdaderamente importante es práctico. En el CIB queremos dar al alumno las bases culinarias, empresariales y laterales para que sepa cuales son las claves en las que debe poner su atención cuando empiece su experiencia profesional, acompañándole en este proceso y preparándole para el mundo laboral; será a través de la experiencia profesional como mejor podrá poner en práctica y perfeccionar esos conocimientos, ya que toda formación tiene sus límites. El compromiso y la actitud del alumno es vital para que consiga construirse un futuro exitoso. Es por eso que una vez el alumno termina su formación pasa a ser miembro de la familia Ciber, el staff del CIB nos ponemos a su disposición para aquello en que podamos serle útil. El alumno sabrá que siempre podrá contar con los profesores del CIB para pedir opinión, suporte o consejo en sus proyectos profesionales, aunque ya no estudie con nosotros.

Al chef del siglo XXI ya no le basta con saber cocinar y debe entender que su trabajo es diseñar una experiencia de usuario que supere la expectativa del comensal en la que entran muchos factores como la presentación, la manera de comer, el espacio en el que se come o el ambiente en el que recibe el menú y es por eso que necesita servirse de la creatividad y la innovación para poder satisfacer plenamente las nuevas necesidades del cliente. Para lograr elaborar un buena propuesta gastronómica deberá conocer el producto, investigar las nuevas tendencias y saber trabajar en equipo. En el CIB pensamos que todas estas habilidades y actitudes no pueden ser olvidadas en la formación de un chef y es por eso que apostamos por una formación intensiva y práctica que dé al alumno todas las herramientas que necesita para conseguir adaptarse a los nuevos contextos y adopte actitudes que le permitirán seguir aprendiendo el resto de su carrera profesional. 

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